modelos de casas modernas

Una bonita casa en Viena, Austria, en la que podrías alojarte si formaras parte de Behomm. La foto es de Herta Humaus.

La opción de alojarnos en una vivienda privada cuando viajamos no es nueva, aunque plataformas como Airbnb la haya democratizado recientemente. Las comunidades de intercambio de casas son un modelo diferente, donde prima la confianza y la tranquilidad por encima del beneficio económico. En Estados Unidos, país pionero en este modelo, esta idea se ha ido especializando según el perfil del propietario (o inquilino), desde comunidades para seniors hasta intercambio de casas para familias cristianas o entre académicos que necesitan tranquilidad para acabar su tesis, pasando por casas “solo para veganos” o  surfistas que viajan por costas de todo el mundo en busca de nuevas olas.

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La pareja de diseñadores barceloneses formada por Agust Juste y Eva Calduch eran forofos de esta forma de viajar cuando se dieron cuenta de que faltaba algo. Amantes del diseño, les costaba horas y horas frente a la pantalla encontrar una casa o apartamento que respondiera a sus criterios estéticos: “Nos dimos cuenta que siempre acabábamos en casas que pertenecían a arquitectos, interioristas o fotógrafos”, nos cuenta Agustí Juste por teléfono desde su estudio de diseño en Barcelona. Si solo existiera una comunidad de intercambio de casas para creativos… Y como nadie la había inventado, se pusieron manos a la obra. “Pensamos que crear una comunidad con estos valores nos ahorraría tiempo. Básicamente, la pusimos en marcha para nosotros. Y luego fue creciendo. Quedó patente que muchos viajeros tenían inquietudes similares a las nuestras”. De esta forma nacía en marzo de 2013 Behomm, la primera comunidad de intercambio de casas para creativos y amantes del diseño, que en definitiva son modelos de casas modernas con el estilo de este perfil de usuarios.

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Casita en México D.F. cuya propietaria también la intercambia con el resto de miembros de Behomm.

 

En Behomm, el tamaño no importa: modelos de cada modernas

Apenas cuatro años después, y tras aparecer en medios tan prestigiosos como The New York Times, Wallpaper o el blog Swiss Miss (su autora, la diseñadora Tina Roth Eisenberg, es fan de la comunidad y ha escrito sobre ella en numerosas ocasiones), ya suman casi 3000 socios repartidos por todo el mundo. Todos ellos pasan el mismo proceso de selección con idéntico formulario: nombre y apellidos, profesión y seis fotos de su casa. Este último punto es la clave para ser aceptado o no en esta hermandad. Las casas, nos dice Juste, “pueden tener cualquier tamaño y estar en cualquier lugar, pueden ser palacetes o mini-apartamentos, y no nos interesa el lujo, pero deben estar decoradas con gusto contemporáneo y tener carácter”.

Siguiendo su intuición y experiencia, en un primer momento, limitaron los miembros de la comunidad a ciertas profesiones, que luego fueron ampliando. “Nosotros procedemos del mundo de la creatividad. Así que en un principio, nuestro público se reducía a diseñadores, arquitectos, artistas visuales y en general personas de ese ámbito. Luego nos dimos cuenta que era una visión demasiado cerrada y fuimos ampliando. Fuimos creciendo con profesiones que ni imaginábamos pero en las que también hay una gran creatividad, músicos, ceramistas… Perfiles que no habíamos considerado pero que vimos que también podían ser interesantes y aportar a nuestra comunidad”. Con el tiempo, los miembros de la comunidad querían que sus amigos también pudieran formar parte de ella. “Nos dimos cuenta que estábamos descartando a gente que podían ser Behommers (como llamamos a los miembros de la comunidad) potenciales sin importar su profesión: amigos de otros miembros que pese a tener carreras más convencionales, compartían con ellos el gusto por el diseño y la creatividad”. Cuatro años después de su nacimiento, la comunidad acepta a esos perfiles más tradicionales como “design lovers” que pueden desempeñar cualquier tipo de trabajo, siempre y cuando tengan una casa bonita e inquietudes creativas. “Ahora ya definimos al  Behommer como persona creativa con muchas ganas de viajar”

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Todos los estilos y tamaños tienen cabida en Behomm, lo importante es que el interiorismo esté cuidado y la casa tenga una personalidad propia. En la imagen, el apartamento de unos arquitectos en Berlín.

 

Nuevas amistades y colaboraciones

Lo cierto es que el atractivo de esta comunidad no parece radicar precisamente en el aspecto de los apartamentos, sino en quien los habita. Y es que al ser una comunidad de intercambio donde los viajeros acuerdan privadamente fechas y otros detalles del intercambio, de la mano de Behomm han nacido muchas amistades y colaboraciones.

“Somos muchos los que antes de prestar la casa, coincidimos el primer día y organizamos una pequeña cena o un café. Piensa que antes se han intercambiado muchos emails, nos hemos explicado quiénes somos, qué hacemos, nos hemos mandado muestras de nuestro trabajo. En ese momento casi tienes más ganas de conocer a la persona y ponerle cara que de hacer el propio viaje”.

Otra de las ventajas es el “efecto sorpresa” de los destinos. “Cuando te das de alta puedes poner los destinos que te interesan o “cualquier destino”. En  esos casos, es cuando surgen viajes y amistades basadas en el amor por el diseño y la arquitectura. A veces recibes invitaciones para intercambiar casa en lugares que ni se te había pasado por la cabeza viajar. Lyon, como nos sucedió a nosotros, o una pequeña ciudad de Suiza u otros destinos poco comerciales, que no son Nueva York, París y esa lista de ciudades a las que todos queremos ir de vez en cuando”. Behomm favorece los encuentros y descubrimientos inesperados para descubrir los modelos de casas modernas de los ‘behommers’.

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Detalle del dormitorio de la casa de una diseñadora de moda en Bali donde pueden pernoctar los miembros de Behomm.

Viajes comisariados por creativos locales

De la misma forma, al tratarse de una comunidad con intereses comunes, las recomendaciones que recibes a la hora de viajar suelen ser más acertadas que si lo dejamos en manos de Google o de la guía de turno. “Esa es una de las partes más interesantes para los usuarios” continúa Juste, ”no solo estás durmiendo en su casa. Ves sus referentes culturales y estéticos, sus lecturas, la música que escucha. En ese sentido, el tipo de consejos y tips que recibes una vez llegas a la ciudad, es uno de los factores de éxito de Behomm. Siempre será más interesante las recomendaciones de un diseñador o arquitecto en una ciudad que ir por tu cuenta y acabar en lugares turísticos. Nosotros nunca le diremos a nadie que vaya a la Sagrada Familia o al Museo del Barça”, dice Juste entre risas, citando los dos lugares más visitados por los turistas en Barcelona, “le diremos que visite el Espacio|100 de Simon o el Espacio 88 en Poblenou, por ejemplo”.

Los miembros de Behomm pagan una pequeña cuota anual por ser socios (95 euros para nuevos miembros, 190 para los “premium”) y pueden intercambiar casas con el resto de Behommers tantas veces como quieran. Behomm además, colabora con la organización no gubernamental Architecture for Health, donando un 5% de sus beneficios.

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Eva y Agus, fundadores de Behomm

¿Quieres formar parte de Behomm? Aquí podrás solicitar una invitación. Eso sí, todas las casas y apartamentos deben pasar el estricto filtro de Juste y su equipo. Y después, a descubrir nuevos lugares a través de los ojos y las casas de creativos de todo el mundo.

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