David Rose es investigador en el Media Lab del prestigioso Massachusetts Institute of Technology. Su investigación se centra en la conversión del entorno físico de los seres humanos en una interficie que conecte la realidad con la información digital. Además de su labor como investigador y docente, es fundador de Ditto Labs, un software de reconocimiento de imágenes que examina las fotografías publicadas en las redes sociales en busca de productos y marcas comerciales. A través de la startup Vitality desarrolló Glowcaps, un pastillero que avisa, mediante luz o directamente con un mensaje al teléfono, a los enfermos que han olvidado su medicación y que se comercializa ya en Estados Unidos.

Internet of things

David Rose

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Recientemente ha publicado el libro Enchanted Objects, que examina el futuro del llamado “Internet de las cosas” y cómo esta tecnología puede llegar a impactar cómo vivimos y trabajamos. Para Rose, las ventajas del IoT (Internet of Things) será aportar nueva información y funcionalidades a gestos y objetos que ya forman parte de nuestra vida. De la misma forma, nos ayudará a “desconectar” de nuestro teléfono móvil que, a día de hoy, capta toda nuestra atención. Su trabajo así como Enchanted Objects ha aparecido en la revista Wired, The Economist o en el The New York Times, así como ha formado parte de la exposición Talk to Me del MoMA de Nueva York e incluso ha aparecido en el talk show nocturno The Daily Show con Jon Stewart.

The New Vanguard for Business: Connectivity, Design, and the Internet of Things

En el marco de las conferencias “100 minutos con”, Simon pudo contar con un auténtico visionario del Internet de las Cosas, David Rose. Mitad emprendedor, mitad académico, Rose reparte su tiempo entre el Media Lab del prestigioso MIT y sus startups, Vitality y Ditto Labs, donde crea sus propios “objetos encantados”. Rose utiliza ese evocador nombre para referirse a “objetos cotidianos que tienen la misma función que sus predecesores, pero que ahora además pueden hablar. Son cosas ordinarias con capacidades extraordinarias”. Es decir, objetos inteligentes, discretos e integrados en el entorno, que no nos distraen de nuestros quehaceres diarios, que solo se dan a conocer cuando los necesitamos.

Internet of things

David Rose

Durante su charla, Rose presentó algunos ejemplos de estos “objetos encantados” a la vez que preveía un futuro donde la tecnología se insertaría de una forma más amigable en nuestro entorno.

Para empezar, Rose planteó cuatro escenarios de futuro para la tecnología. Primero “el mundo como terminal” o una vida cotidiana llena de pantallas con las que interactuar con el entorno. Esto conllevaría mucha atención de nuestra parte, como ya sucede con los smartphones: “¡Estamos todo el día pegados a una pantalla!”. Para Rose uno de los objetivos de la tecnología debe ser devolvernos la atención a otros aspectos de nuestras vidas. Otro posible escenario es el de la “prótesis”, es decir, colocar tecnología sobre nuestro cuerpo “tal y como hacemos con los wearables o la realidad virtual”. Para este investigador, esta opción todavía nos encierra más en nosotros mismos y nos aleja de la realidad. Un tercer escenario es la “externalización de la tecnología”, es decir “la llegada de los robots”. Pero cuánto más realistas estos resultan y mejor respuesta a nuestras necesidades y emociones, más “amenazan nuestra humanidad”. La alternativa a estos futuros son los objetos encantados.

Internet of things

Conferencia de David Rose

Actualmente, con el aterrizaje en nuestras vidas de más y más tecnología, somos las personas las que debemos adaptarnos a nuestros cambiantes hogares. Rose afirma que debería ser al revés: “Debemos crear una experiencia ambiental, que permita personalizar el entorno sin que la tecnología nos desborde o nos desconcentre de lo que realmente queremos hacer”. La solución son estos objetos encantados: “Con un aspecto simple y bonito, que propicien una interacción sencilla, que añadan una capa de emoción al tejido de nuestra vida cotidiana”.

Es el caso del Ambient Umbrella, un paraguas que cumple su función: protegernos de la lluvia. Pero además incluye unas luces LED en el mango que se iluminan si está lloviendo (obtiene la información del servicio Accuweather) para avisarte. El paraguas “reacciona” únicamente si te acercas a la puerta. Otro objeto encantado, que hubiera hecho las delicias de la madrastra de Blancanieves, es un espejo que te muestra “reflejos” de ti mismo en otro momento. De esta forma, cuenta Rose, “puedes comparar cómo te quedan varias prendas de ropa que te has probado en unos grandes almacenes y quedarte con la que más te favorezca”.

Los ejemplos de objetos encantados también incluyen los productos más sencillos, como un bolígrafo. Eso sí, se trata de uno que incorpora un micrófono que graba la clase o conferencia que estás atendiendo, también lleva una cámara y capta los diferentes patrones de escritura de forma que puede sincronizar el audio de la charla con la transcripción: “De manera que si luego quieres recordar algún fragmento en especial o tienes dudas, solo tienes que golpear esa parte sobre las notas y se reproducirá la conferencia en ese mismo momento. Pero también es un bolígrafo con el que escribir y ya está si no necesitas grabar nada”. Por último, Rose nos habló de uno de los dispositivos que él mismo tiene en su casa, el timbre Google Latitude que suena con un tono distinto para identificar a cada miembro de la familia a la vez que avisa de la distancia aproximada en la que se encuentra. Estos objetos además pueden constituir sistemas, donde la respuesta de unos, active opciones en otros. Todo ello de la mano de estos bonitos objetos, casi mágicos que simplifican y humanizan la tecnología en nuestros hogares.

 

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