Las tecnologías ocupan cada vez más espacio en nuestras vidas, incorporándose a más y más actividades tanto personales como profesionales. En este contexto estamos viviendo un momento en el que la digitalización de los espacios tecnológicos y la llegada de nuevos materiales inteligentes está dando un potente vuelco a nuestra profesión que no podemos ignorar.

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Espacio|100, una instalación de Antoni Arola controlada por la interface Simon|100 ©CarlosPericás

Por un lado, la investigación de materiales da con nuevas fórmulas que renuevan por completo las características de estos: superficies que se reparan solas, materiales que ayudan a depurar el aire o que reaccionan a la luz o la temperatura para ser más sostenibles. Por otro lado, la necesidad constante de conectividad, hace que surjan nuevas formas de interactuar con las superficies o se les confieren nuevas capacidades, un buen ejemplo de ello es el espacio|100, que celebra el centenario de Simon y muestra las posibilidades de la nueva colección simon|100. A continuación presentamos diferentes posibilidades de incorporar la tecnología en los proyectos de interiorismo.

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Contra el pánico a la batería vacía

Tener o no batería, junto el acceso a una conexión wi-fi, se ha convertido en una de las necesidades casi vitales de la actualidad. Tanto es así que los “puntos de recarga” para smartphone proliferan en los espacios públicos a toda velocidad. Y es que son muchos lo que son presa del pánico cuando ven cómo la batería de su teléfono corre el riesgo de agotarse. Los modelos recientes de teléfonos inteligentes ya incluyen la tecnología para cargar la batería sin cables, facilitando pues el proceso.

Esta opción ha convertido la carga “sin cables” en una necesidad tanto en mobiliario doméstico como de oficina. Tanto es así, que IKEA ya incluyó el pasado año una pequeña línea de muebles con carga wireless en su catálogo hace dos años. Como solución a esta necesidad, DuPont ha creado una línea de Corian Charging Surface con capacidad para cargar de forma inalámbrica dispositivos electrónicos mediante un transmisor situado bajo la superficie. Así, su totalidad se convierte en un punto de recarga.

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Superficie de DuPont, línea de Corian Charging Surface

Desde Italia, la firma de cerámica Bitossi ha incorporado esta tecnología a una colección de complementos que se presentarán en la próxima edición del Salón del Mueble de Milán. Se trata de unas bonitas bandejas de cerámica que integran también un sistema de carga inalámbrica, dándole a este accesorio una nueva utilidad.

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Bandeja cerámica con cargador inalámbrico integrado de Bitosi

 

Espacios tecnlógicos que interactúan con los usuarios

En la pasada feria de Milán, Arpa Industriale presentó Fenix NTM, de Arpa Industriale. Se trata de un material basado en la nanotecnología con un acabado extraordinariamente mate y suave al tacto, tiene la capacidad de regenerarse de posibles arañazos mediante el calor (de ahí la referencia mitológica del nombre). Más allá de estas características físicas, durante el Salone, presentó las posibilidades de conectividad de esta superficie, que puede programarse para mostrar audio, video, enlaces o cualquier otra información. Es decir, estos paneles pueden convertirse en una interficie táctil con la que el usuario puede interactuar. Por ejemplo, en Milán pudo verse una aplicación desarrollada para mesas de restaurantes donde el comensal puede utilizar la superficie para ver los menús, la carta de vinos o conectar con lo que sucede en la cocina.

El creciente atractivo de estas nuevas formas de interactuar con el entorno, han favorecido el desarrollo de dispositivos que convierten cualquier superficie en una interficie de comunicación. El más popular de estos nuevos gadgets es Knocki, que se ha financiado gracias al crowdfunding desde la plataforma Indiegogo, recaudando más de un millón de dólares. Cuando se fija este aparato a una superficie (pared, mesa, encimera, etc), la convierte en una interficie táctil. Así, podemos programar distintos gestos que activen electrodomésticos, calefacción, por ejemplo, pero también determinadas apps que nos permiten enviar mensajes de texto, recibir notificaciones de correo electrónico o escuchar música.

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Dispositivo knocki, para convertir cualquier superficie en táctil

 

Privacidad de quita y pon

Se considera un material inteligente aquel que puede cambiar sus características físicas a demanda del usuario. Es decir, cambiar de color, temperatura o forma, entre otras posibilidades, cuando se exponen a la luz, el calor o una corriente eléctrica. Uno de estos smart materials que mayor difusión ha tenido (y se incluye en no pocos proyectos de interiorismo en lugares de trabajo y otros espacios públicos) es el cristal inteligente. Se trata de un cristal que puede cambiar su opacidad según las necesidades de privacidad de cada momento. En el caso de DreamGlass, se trata de un panel de cristal laminado formado por una capa de PDLC (cristales líquidos dispersos en polímero). Esto permite que pueda pasar de transparente a opaco mediante una corriente eléctrica: es decir, activando un interruptor.

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Cristales Dream Glass, translúcidos u opacos a través d un interruptor

 

Temperatura e iluminación a medida

No solo las superficies y materiales pueden conectarse y adaptarse a las necesidades de sus usuarios. El uso de sensores y la automatización de los sistemas de iluminación y climatización permite la creación de auténticos espacios tecnológicos. Es el caso de la sede de la Fundación Agnelli en Turín. A lo largo de esta oficina se han dispuesto sensores que monitorizan diferentes aspectos del ambiente, tales como la temperatura, la luz, el nivel de ocupación o la concentración de dióxido de carbono. Esto permite que, por ejemplo, si una sala está vacía, el sistema de gestión apague luces o, por el contrario, active la calefacción en otra poco antes de que vaya a acoger una reunión, ahorrando costes energéticos para la institución pero también para el medio ambiente. Aunque lo más sorprendente de esta oficina es que cada empleado dispone de una app que le permite fijar unos parámetros personales de iluminación y temperatura que, literalmente, le seguirán si se desplaza por el edificio.

Aunque este último caso se trata de un desarrollo del estudio del arquitecto italiano Carlo Ratti (que forma parte del Senseable City Lab, en el prestigioso MIT) de gran complejidad, no deja de señalar que las necesidades de personalización y conectividad de los espacios tecnológicos son ya un nuevo aspecto que debemos tener en cuenta a la hora de enfocar un proyecto.

Una forma mucho más sencilla e inmediata de digitalizar un espacio, sea un domicilio particular o bien una oficina, como en el caso anterior, puede conseguirse con la Serie Simon|100 de Simon. Estos mecanismos, creados para el centenario de la firma, utilizan la instalación eléctrica preexistente pero pueden añadirse funcionalidades digitales, ya que se conecta mediante wifi con el mundo digital. Esta cualidad, así como una intuitiva aplicación creada de manera específica para esta serie, permiten desde configurar escenas de iluminación a programar otras experiencias, manteniendo la usabilidad tradicional de los mecanismos (activando un interruptor). Se trata además de una serie cuyas funcionalidades pueden ir creciendo en función de las necesidades del usuario, todo ello sin necesidad de una instalación especial.

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Colección Simon|100 de Simon

 

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