En los últimos años, las nuevas expectativas sobre los lugares de trabajo han generado innovaciones tanto en la distribución de los espacios como en la incorporación de nuevos elementos al interiorismo. Curiosamente, diseñadores y empresarios por igual han vuelto la vista a la naturaleza a la hora de humanizar las oficinas, aumentando la presencia de plantas y especies vegetales. Estos nuevos ejemplos de diseño de espacios de trabajo señalan cambios no solo en los valores del trabajo pero también en la concepción misma de la naturaleza, cuya presencia se busca cada vez más  estar más presente en el día a día.

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Las necesidades de los empleados, en proceso de cambio

Las nuevas generaciones cada vez aprecian menos diferencias entre el tiempo de ocio y el de trabajo, que gracias a la constante conectividad se confunden. La satisfacción y realización persona, por otra parte, sobresalen entre los objetivos que persiguen los empleados al aceptar un empleo, por encima de razones económicas.

La humanización de los nuevos espacios de trabajo en la que andamos sumidos pasa, entre muchas otras transformaciones, por incluir más plantas en las oficinas. Y no se trata de una cuestión meramente ornamental. Las plantas aumentan la satisfacción y la productividad de los empleados.

Son numerosos estudios los que así lo confirman. Así, en 2014 un estudio de la Universidad de Exeter concluyó que los empleados eran un 15% más eficientes si se añadían plantas en su entorno. Los académicos vinculados al estudio (procedentes del Reino Unido, Holanda y Australia), de hecho, llegaron a cuestionar la tendencia a las oficinas excesivamente minimalistas que dominaron el interiorismo hace unos años y, tras visitar lugares de trabajo diversos en esos países concluyeron que “un toque de verde” (al menos una planta por metro cuadrado) mejoraba no solo la productividad sino la satisfacción de los trabajadores.

De la misma forma, ya desde el entorno de la divulgación (y no del académico), el ecologista y emprendedor Kamal Meattle se hizo extremadamente popular cuando, tras reaccionar con una gran alergia a la polución del aire de su Delhi natal, Meattle descubrió un número de plantas que permitían purificar el aire. Especias tan comunes, y presentes en el entorno doméstico, como la areca, la sansevieria o el potos tenían un efecto positivo en el nivel de polución del aire.

 

Plantas en startups, coworking y nuevos espacios de trabajo

Esa fue precisamente la inspiración detrás de las oficinas centrales de Typeform, una de las startups con mayor crecimiento en los últimos tiempos, un proyecto llevado a cabo por el estudio barcelonés Lagranja Design.

ejemplos de diseño

El proyecto de Lagranja Design para Typeform consiste en un espacio flexible, con lugares de trabajo móviles y amplias zonas para la reunión informal. Más de 800 plantas se han dispuesto en esta oficina barcelonesa. 

Meattle, en su exposición, incluso especifica el número de plantas de cada especie necesarias para tener la mejor calidad de aire posible. Este requisito, junto a la necesidad de crear un espacio “flexible y cálido, donde los empleados se sintieran bien” fueron los puntos de partida del proyecto. Para poder introducir más de 800 ejemplares de las especies mencionadas, “creamos unas grandes estanterías que, además de acoger toda la variedad de plantas, servían para separar espacios manteniendo la premisa de calidez y luminosidad que buscábamos”, comenta Gerard Sanmartí, cofundador del estudio. Además de esta función ecológica y funcional de las plantas, acabaron por convertirse en un motivo que se convierte, por ejemplo, en elementos de iluminación. Unas grandes macetas se transformaron en lámparas colgantes para iluminar una zona de reuniones.

Parece que son precisamente las nuevas formas de organización del trabajo, como las startups o los llamados coworking, los más entusiastas a la hora de abrazar esta nueva tendencia. La nueva oficina de Second Home, una empresa de origen británico dedicada a habilitar y alquilar espacios de trabajo compartidos, destaca también por la presencia de plantas y árboles.

ejemplos de diseño

Aspecto del coworking lisboeta Second Home, donde las plantas cumplen la función de dividir los espacios (además de ofrecer un ambiente cálido y humano). Imagen: Second Home. 

La versión lisboeta de Second Home ocupa uno de los mercados más antiguos de la capital portuguesa, el Mercado da Ribeira (1892), del que se ha respetado la estructura original. El proyecto, que lleva la firma del estudio SelgasCano que buscaba un aproximación basada en las personas, parte precisamente de la presencia de las plantas que querían que sobrepasaran en número a los ocupantes de esta oficina compartida. Y así es, puesto que 250 personas comparten espacio con casi un millar de plantas. De hecho, son las plantas, como en el caso de Typeform, las que cumplen la función de dividir los espacios.

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Space Encounters ha dispuesto grandes invernaderos en las oficinas de Joolz en Ámsterdam. Además de dividir la gran nave que ocupan en espacios más manejables, se han dispuesto bancos, mesas y sillas en su interior para que sirvan de lugar de reunión o concentración. Imagen:Space Encounters 

Por su parte, el estudio holandés Space Encounters ha apostado por introducir auténticos invernaderos en las oficinas en Ámsterdam de la empresa de cochecitos para bebés Joolz, situados en un antiguo almacén. Los arquitectos eliminaron todos los muros de la planta baja creando un espacio diáfano. Este se separó en dos oficinas separadas por invernaderos llenos de plantas. Además de esta función, los invernaderos pueden hacer las veces de espacios informales de reunión o para llevar a cabo tareas que exigen concentración, ya que se han situado bancos y pequeñas mesas en su interior.

 

Ejemplos de diseño: Jardines verticales, un recurso de moda

Aunque una de las formas más extendidas de introducir el “verde” en los espacios de trabajo es mediante los llamados jardines verticales. “Hablamos de muros vegetales o jardines verticales como todos aquellos sistemas que te permiten ajardinar en el plano vertical. A diferencia de los sistemas tradicionales (basados en plantas trepadoras, por ejemplo) que precisaban que la planta estuviera enraizada en el suelo o en una maceta, en el caso de los sistemas de jardinería vertical, el cultivo se realiza en el mismo plano vertical, en un sistema que facilita el acceso al riego y los nutrientes”. Esta definición tan académica nos la da Fernando Hidalgo, parte del equipo de la empresa sevillana Terapia Urbana que se encarga de asesorar y asistir a todo tipo de empresas, arquitectos e interioristas a la hora de introducir este tipo de ajardinamiento en sus proyectos.

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Imagen de la cafetería de la sede central de Sanitas en Madrid, con un muro vegetal al fondo, un proyecto deTerapia Urbana

Terapia Urbana nació en la Universidad de Sevilla a finales de 2008, cuando los fundadores coincidieron con un equipo de investigación que buscaba nuevos sistemas de cultivo vertical. “Formaron también un equipo que creara una empresa que pudiera trasladar sus desarrollos al mercado”. Y así nació esta empresa que ha contribuido a crear espectaculares muros verticales en viviendas, espacios de ocio y oficinas en España, Alemania, Reino Unido y Marruecos, entre otros países.

 

Conexión directa con la naturaleza

Desde su oficina en Sevilla realizan tareas de consultoría pero también pueden implicarse en la obra como “asistencia técnica durante el proceso de instalación”. Sobre su labor en espacios de trabajos, Hidalgo se refiere a la “corriente de la biofilia que sacude Europa”. Es decir, la apuesta por arquitectos e interioristas por “todo aquello que suponga una conexión con el mundo natural, tanto desde el punto de vista de colores y formas que se introducen en el diseño, como la presencia de plantas, que establecen una conexión directa”.

Y no es de extrañar, puesto que los beneficios de introducir especies vegetales “son innumerables”, en palabras de Hidalgo, “Para empezar los de ahorro energético. Los muros vegetales ayudan a reducir la temperatura del interior (lo que provoca una menor necesidad de sistemas de acondicionamiento), menor dependencia de sistemas de climatización. En los espacios interiores además ayuda a una mejora de la calidad del aire, aumentando la humedad, aporte de fijación de contaminantes orgánicos volátiles se traduce en mejor calidad del aire, luchando contra el llamado síndrome del edificio enfermo. Sin entrar a valorar en temas sensoriales, que también se han medido en estudios, de mejora de la concentración, no en vano ayudan a reducir el ruido, del rendimiento y la productividad así como del bienestar de los trabajadores”.

 

Requisitos y posibilidades de estos elementos  

¿Qué debe tener en cuenta un interiorista o estudio que se plantee introducir este elemento en un espacio? “Básicamente, unos sencillos requisitos técnicos. Lógicamente es necesario llevar un punto de agua, es necesario recoger esa agua y llevarla a un punto de desagüe. También son necesarios equipos auxiliares que gestionen el riego y la iluminación que necesitan también de conexión eléctrica”. Y es que, por supuesto, las plantas necesitan luz. “ es mucho más beneficioso para la planta contar con iluminación natural y si eso no es posible (especialmente en proyectos de interiorismo) se deberá instalar un sistema de alumbrado que aporte esa luz al jardín”.

Más allá de los beneficios medioambientales y humanos de estos muros, también podemos plantearlos como un lienzo en blanco (bueno, en verde) con infinitas posibilidades, que se amplían en los jardines situados en espacios interiores. Si se juega con distintas especies de plantas y su disposición los resultados cambian radicalmente. Hidalgo nos cuenta de estas posibilidades: “En este caso, las condiciones están mucho más controladas, así que la “paleta” de especies con la que jugar es más amplia. El diseño puede ser más rico, se puede jugar con diferentes colores, contrastes entre volúmenes, etc. Se puede diseñar en tres dimensiones, la combinación de especies permite crear un diseño que aporte contenido a un nivel estético”.

Aunque Hidalgo nos recuerda un detalle que no debemos olvidar al plantear un muro vegetal o, en general, el uso de plantas: ”son elementos vivos así que precisará de un mantenimiento adecuado”. No es extraño que, en el proyecto de las oficinas de Typeform en Barcelona, se decidiera integrar un jardinero en la plantilla que cuidara de los centenares de plantas repartidas por la oficina.

 

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