La reivindicación del Brutalismo es el último empujón que necesitaba esta tendencia que lleva varios años fraguándose: la revitalización del cemento y el hormigón desnudos como materiales “nobles” en la construcción (que no necesitan esconderse y a los que pueden aplicarse múltiples colores y acabados) y el uso de estos materiales en aplicaciones atípicas hasta hace poco, más allá de la construcción y piezas de mobiliario urbano, el cemento y el hormigón se utiliza en mobiliario y accesorios en los que se apuesta a menudo en el contraste entre la crudeza del material y la delicadeza de la pieza. A continuación repasamos algunos proyectos arquitectónicos, de interiorismo e incluso productos y objetos decorativos que insuflan nueva vida al material que, durante décadas, ha sido denostado por la disciplina.

Dejar el cemento y hormigón a la vista puede ser una decisión estética si, como en este caso, el material armoniza con el espíritu austero de la construcción y, además, se añaden motivos decorativos. Es el caso de esta robusta iglesia de Tarragona. Es Santa Maria Assumpta y lleva la firma de los arquitectos madrileños Gimeno + Guitart.

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Esta pareja de profesionales decidió dejar el hormigón a la vista, cubriéndolo de líneas diagonales que confieren un estampado chevron procedente de la moda (son hendiduras añadidas durante el proceso de fabricación). Esta sencilla y económica solución añade textura a la superficie. En su interior, estos altos y sencillos muros, unidos al uso de la luz nos transmiten el carácter sagrado del espacio. En este caso, las paredes de hormigón desnudo consiguen crear una sensación de recogimiento y humildad similar al de otros templos históricos, con una solución simple, económica y la mar de efectiva.

Edificio espectacular y ¡con premio!

Otro intrincado trabajo de texturas es el que el controvertido arquitecto Rudy Ricciotti ha conseguido en el Musée des Civilisations de l’Europe et de la Méditerranée en la ciudad francesa de Marsella. Se trata de un edificio realizado con más de 1.100 metros cúbicos de cemento en forma de losas prefabricadas y teñidas en color gris oscuro (con pigmentos Lanxess) que crean una maya que recuerda por igual a los motivos de la arquitectura árabe como a las formas y reflejos de un mar en calma. De hecho, situado en el puerto antiguo de Marsella, la luz y el mar crea preciosos efectos en su interior. A la vez que, desde el exterior, se presenta como una caja de gran ligereza.

La espectacular construcción le ha valido el premio de mejor Obra de Cemento Coloreado que la mencionada firma de pigmentos otorga cada años desde que el galardón se inaugurara en 2012, premiando la Ciutat de la Justícia de David Chipperfield en L’Hospitalet del Llobregat, Barcelona.

Cemento pulido y cementos coloreado

Como ya vimos en esa obra de Chipperfield, el cemento coloreado en distintos tonos permitía diferenciar las torres que componen este complejo judicial mientras que el uso del mismo material mantenía la coherencia.. Esta característica del material permite adaptarse a diferentes entornos, matizar su dureza estética e incluso aplicar efectos tipo degradado. Es el caso del skate park del estudio de arquitectura B-ild en Blankenberge (Bélgica) en colaboración con Constructo, un estudio de Marsella especializado en la creación de skate parks. Integrado en la ciudad, este parque hace las funciones de plaza pública y zona de reunión. Su superficie se ha cubierto de cemento teñido en varios tonos de rojo. Los diferentes colores se han utilizado para señalar los bordes de las rampas que se sumergen en un “bol” central. De hecho, Constructo ha utilizado en múltiples ocasiones cemento de distintos colores en sus parques para señalar diferentes alturas, rampas y zonas de estos equipamientos urbanos que se viven a toda velocidad.

Pero no solo en grandes proyectos arquitectónicos vive esta tendencia. El uso de cemento para piezas de mobiliario e iluminación ha proliferado en los últimos años, con aportaciones de diseñadores emergentes que buscaban experimentar con el material pero también de grandes y prestigiosas firmas de diseño.

 

Sillas duras y bonitas como el cemento

En el ámbito del mobiliario encontramos propuestas que tienen más espíritu crítico que funcionalidad. Es el caso de la reinterpretación “brutalista” de la silla de LC2 de Le Corbusier que hace el arquitecto suizo Stefan Zwicky o la silla Concrete Things del estudio danés Komplot, que ha producido la firma sueca Nola (una gran pieza de cemento acompañada de grandes cubos de este material, que los convierte en perfectos como mobiliario urbano resistente y con cierto valor escultórico.

Como también lo tiene la Arc Table que los mismísimos Foster + Partners lanzaron hace unos años con motivo del festival de diseño de Londres. Se trata de una mesa con una base creada por cemento y fibras orgánicas que forma estilizados arcos. Este material, a diferencia del cemento convencional, presenta la peculiaridad de ser resistente y elástico, a la vez que resiste al agua y la intemperie, convirtiendo este experimento de Sir Foster y su equipo en una pieza de gran personalidad y durabilidad, apta para interior y exterior.

Por su parte, el estudio londinense Shiro Studio utiliza un tipo de cemento llamado UHPC (siglas de Ultra High Performance Concrete) en la serie de asientos modulares Uluru que ofrece varias posibilidades de uso a la vez que la poca porosidad de este material ofrece una superficie altamente pulida, similar a la del granito.

 

Ligereza y cemento:  lámparas de duro diseño

Dos firmas de iluminación de prestigio global, Foscarini (Italia) y Metalarte (España) también han incorporado este material a su catálogo con piezas que sorprenden por su ligereza y precisión. Es el caso de la familia Aplomb que el dúo italiano LucidiPevere firma para la firma Foscarini.

La primera Aplomb, una lámpara de suspensión pequeña de forma tradicional pero realizada en cemento y con tecnología LED, nació en 2010. El pasado año se sumó Aplomb Large, cuya complejidad estriba en que su forma es más plana y ancha, con lo que el estudio italiano ha tenido que desarrollar una estructura más fina con el material, con la consiguiente dificultad técnica. Metalarte también incorporó este material el pasado año de la mano de Stones, que lleva la firma de Ramón Úbeda y Otto Canalda. Esta desenfadada familia compuesta por Sharon, una elegante lámpara de sobremesa; Oliver, una baliza de exterior así como, por supuesto, Rolling, una lámpara portátil de uso interior o exterior. 

 

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